Global Fishing Watch y Benioff Ocean Science Laboratory lanzan Deep-Sea Mining Watch

Global Fishing Watch y Benioff Ocean Science Laboratory lanzan Deep-Sea Mining Watch

Esta herramienta permitirá a gobiernos, investigadores y sociedad civil hacer seguimiento de los barcos que participen en la exploración de minerales en aguas profundas.

WASHINGTON, D.C., Estados UnidosGlobal Fishing Watch, organización internacional sin fines de lucro que impulsa la gobernanza oceánica a través de la transparencia de la actividad humana en el mar, y el Benioff Ocean Science Laboratory, de la Universidad de California en Santa Bárbara, acaban de presentar una versión aún más innovadora de su portal de datos de acceso abierto, diseñado para ofrecer un nivel sin precedentes de visibilidad de los buques que participan en tareas de exploración minera en aguas profundas.

La plataforma Deep-Sea Mining Watch muestra de forma dinámica la actividad de embarcaciones relacionadas con la exploración de minerales en el fondo marino. Permite, además, monitorear sus movimientos históricos o actuales; explorar datos por región, periodo de tiempo o velocidad; superponer patrones de exploración con información de Global Fishing Watch, como el esfuerzo pesquero; y mostrar en un mapa las zonas con licencia de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), las áreas reservadas y los espacios protegidos frente a la minería en aguas profundas.

“El océano profundo siempre ha sido una especie de caja negra para entender la actividad humana”, señaló el doctor Douglas McCauley, director del Benioff Ocean Science Laboratory. “Deep-Sea Mining Watch abre la primera ventana global hacia una de las últimas fronteras industriales del planeta. Adaptando la tecnología de Global Fishing Watch, que ya en su día revolucionó la transparencia en las áreas pesqueras, científicos, responsables de políticas públicas o ciudadanos pueden ver ahora dónde operan los buques vinculados a la minería en aguas profundas, promoviendo la rendición de cuentas en un sector emergente”.

Desarrollada a partir de la tecnología de Global Fishing Watch, Deep-Sea Mining Watch 2.0 recopila datos del sistema de identificación automática (AIS), un dispositivo similar a un GPS con el que los grandes buques transmiten su posición, identidad, velocidad o destino. Al cruzar las trayectorias de los buques con áreas y períodos de exploración, la herramienta puede indicar cuándo y dónde se podrían estar realizando actividades relacionadas con minerales.

Actualmente, Deep-Sea Mining Watch 2.0 identifica más de 40 embarcaciones vinculadas a estas operaciones y muestra más de 30 áreas de exploración en alta mar y zonas económicas exclusivas de distintos países.

“Los datos son poder”, apuntó McCauley. “Y Deep-Sea Mining Watch devuelve ese poder a las personas: desde una planta procesadora de atún en Samoa Americana que teme la contaminación en sus zonas de pesca, hasta un administrador de centros de datos preocupado por los daños que la minería puede causar en los cables submarinos; desde comunidades hawaianas que quieren proteger sus rutas tradicionales de navegación, hasta ambientalistas preocupados por cómo el ruido de las operaciones mineras afecta a las ballenas”, dijo.

“Con esta herramienta aportamos transparencia a operaciones que ocurren a miles de metros bajo el mar, y ofrecemos al mundo una visión basada en hechos sobre cómo estamos empezando a explorar y explotar los últimos rincones inalterados del planeta”, añadió.

Minería en aguas profundas: la nueva fiebre del oro

Aunque la minería en aguas profundas todavía está en pañales, y aún no se ha otorgado ninguna licencia comercial de explotación, las actividades de exploración se multiplican por todo el mundo. De hecho, la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, organismo de Naciones Unidas encargado de gestionar la minería en aguas internacionales, ha autorizado, hasta el momento, la exploración en más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados en los océanos Pacífico, Atlántico e Índico.

“La carrera global por los minerales ha desencadenado una especie de fiebre del oro moderna, con los ojos puestos en el fondo del océano. Las zonas ricas en minerales, como llanuras abisales, respiraderos hidrotermales y montes submarinos, contienen cobalto, níquel, cobre y manganeso”, explicó la doctora Diva Amon, asesora científica del Benioff Ocean Science Laboratory. “Pero, al mismo tiempo, estos ecosistemas figuran también entre los más frágiles y menos estudiados del planeta. La minería provocará pérdida de biodiversidad y  hábitat, y podría alterar funciones esenciales como el almacenamiento de carbono en las profundidades marinas, la regulación del clima y las pesquerías”, añadió.

Amon recordó que Deep-Sea Mining Watch fue creada para que pudiera ser usada por cualquier entidad o persona, desde organismos intergubernamentales como la ISA o gobiernos, hasta científicos, periodistas, organizaciones civiles e incluso la propia industria. “Por eso, espero que la herramienta también contribuya a promover un diálogo transparente sobre la gestión sostenible de los fondos marinos profundos”, dijo.

“Al hacer que las actividades de exploración sean visibles para todos, Deep-Sea Mining Watch fomenta una mayor rendición de cuentas y puede ayudar al mundo a comprender lo que está en juego a medida que crece el interés de la industria por los fondos marinos profundos”, afirmó.

Hacer de la transparencia una ‘norma’

El creciente escrutinio público sobre las actividades humanas en el océano ha convertido la transparencia y las herramientas que la facilitan, como Deep-Sea Mining Watch, en piezas clave para mejorar la supervisión, la responsabilidad y la gobernanza oceánica.

“La transparencia es esencial para entender cómo se está expandiendo la actividad humana hacia el océano profundo y qué impactos podría generar en el ecosistema marino”, señaló Paul Woods, director de innovación de Global Fishing Watch. “Al aplicar nuestra tecnología a este nuevo sector, Deep-Sea Mining Watch contribuye a la toma de decisiones informadas y promueve la responsabilidad en un sector que está evolucionando muy rápido”.

Con una larga trayectoria en materia de transparencia, la colaboración entre Global Fishing Watch y Benioff Ocean Science Laboratory para crear Deep-Sea Mining Watch, se alinea con la misión principal de la organización: ofrecer supervisión sobre toda la actividad industrial humana en el océano, explicó Woods.

De hecho, el proyecto Open Ocean de la organización, previsto para 2030, presentará un mapa público mejorado que mostrará la actividad de más de un millón de embarcaciones, incluyendo toda la flota pesquera y mercante mundial, cientos de miles de barcos más pequeños y decenas de miles de infraestructuras marinas, arrojando luz sobre la pesca, el transporte marítimo, la perforación petrolera y otras actividades en alta mar. El objetivo, señaló Woods, es “transformar la gobernanza oceánica y hacer que la transparencia y la rendición de cuentas se conviertan en la norma”.

Related Content

Scroll al inicio