Cuatro claves para entender la vital pesca artesanal en Perú
- By Josefina Del Prado
- Published
Cómo la transparencia está iluminando una de las economías costeras más esenciales y complejas del país.
A lo largo de la extensa costa del Pacífico peruano, la pesca artesanal constituye el sustento vital de cientos de comunidades. Desde los muelles de Paita hasta las caletas de Ica, miles de familias dependen del océano para su ingreso, su cultura y su alimentación. Estos pescadores abastecen el consumo interno, sostienen las exportaciones de especies valiosas como el calamar gigante y el dorado (mahi-mahi) y aportan aproximadamente el 15 por ciento de los desembarques pesqueros del país.
En un Perú comprometido con fortalecer la transparencia y avanzar hacia un sector pesquero monitoreado digitalmente, comprender la estructura, la regulación y los desafíos de la pesca artesanal es esencial para alcanzar tanto la sostenibilidad ambiental como la equidad social.
1 — Actividad y actores: un mar de medios de vida
En el Perú, decenas de miles de pescadores artesanales salen al mar cada mañana, guiados por generaciones de conocimiento heredado y el pulso del océano. Según la Cuarta Encuesta Estructural de la Pesca Artesanal (ENEPA IV), publicada en septiembre de 2025, el país cuenta con más de 77.000 pescadores artesanales y 23.000 embarcaciones registradas, lo que representa un crecimiento de casi 30 por ciento en comparación con la encuesta anterior de 2015. Piura, en el norte, alberga la mayor parte de la flota (31,7 por ciento), seguida por Lima-Callao (18 por ciento).
La pesca artesanal captura más de 300 especies, en su mayoría destinadas al consumo humano directo. La diversidad del sector se refleja en sus artes de pesca: redes cortineras, líneas de “jigging”, palangres, anzuelos y buceo con compresor, lo que evidencia la capacidad de los pescadores para adaptarse a mares cambiantes.
2 — Biología y flotas: de la pota al dorado
El calamar gigante, conocido localmente como pota, es la pesquería artesanal más valiosa del Perú y un pilar del empleo costero. Solo entre enero y octubre de 2023, los desembarques artesanales alcanzaron 1,05 millones de toneladas métricas, un aumento del 30 por ciento respecto al año anterior, impulsado en gran medida por el auge en las capturas de pota.
Las tripulaciones pasan días en el mar en pequeñas embarcaciones de madera (que rara vez superan los 15 metros) usando “jiggers” manuales, iluminados por potentes lámparas durante la noche. El dorado (mahi-mahi) es igualmente significativo durante sus migraciones estacionales, conectando a las flotas artesanales con los mercados de exportación.
La legislación reciente ha clarificado las categorías de flota. Según el Decreto Supremo 02-2025-PRODUCE, la pesca peruana se define como:
- Artesanal, predominantemente manual, con embarcaciones ≤ 32,6 m³ de capacidad y ≤ 15 m de eslora;
- De pequeña escala, utilizando sistemas mecanizados para la captura;
- Industrial, con eslora o capacidad mayor a 32,6 m³.
Esta distinción legal reconoce el predominio del trabajo manual y reafirma los derechos exclusivos de los pescadores de menor escala dentro de las primeras cinco millas náuticas del litoral peruano, así como el uso exclusivo de las tres millas más desde la costa para embarcaciones no mecanizadas.

3 — Control y cumplimiento: el largo camino hacia la formalización
Los esfuerzos para formalizar la pesca artesanal en Perú llevan más de una década en marcha. El Decreto Legislativo 1392, promulgado en 2018, estableció un proceso para que las embarcaciones con capacidad de bodega entre 6,48 y 32,6 m³ mejoraran la trazabilidad y fortalecieran el manejo sostenible de los recursos pesqueros. Sin embargo, el progreso ha sido lento. Para 2025, menos del 60 por ciento de las embarcaciones elegibles había cumplido con los requisitos de formalización, debido a cuellos de botella administrativos y dificultades económicas. Como resultado, se extendieron nuevos plazos para la instalación de dispositivos VMS a lo largo de 2026, con cronogramas que varían según la capacidad de cada embarcación.
Para frenar el crecimiento descontrolado de la flota, la Ley 31982 (2024) tipificó como delito la construcción o modificación ilegal de embarcaciones pesqueras. No obstante, la fiscalización sigue siendo un desafío y las embarcaciones no registradas continúan expandiendo la flota a pesar de las prohibiciones vigentes desde hace años.
4 — Datos y transparencia: ver la flota invisible
La transparencia ofrece un puente entre la regulación y la realidad. El impulso hacia una mayor apertura dio un paso decisivo en 2018, cuando Perú se convirtió en el primer país de América Latina en compartir públicamente datos de monitoreo satelital de embarcaciones a través del mapa de Global Fishing Watch, haciendo visibles al mundo los movimientos de más de 1.800 embarcaciones.
Esta asociación con PRODUCE representa un avance significativo hacia una gobernanza oceánica abierta. También ha contribuido a la supervisión de la pesca realizada por flotas extranjeras de calamar, una preocupación constante para todos los pescadores peruanos.
Para las pesquerías artesanales y de pequeña escala, la transparencia puede generar beneficios concretos:
- Reconocimiento — visibiliza a los pescadores en las estadísticas y políticas nacionales.
- Seguridad — apoya operaciones de búsqueda y rescate en casos de embarcaciones extraviadas, fallas mecánicas, condiciones climáticas adversas, etc.
- Rendición de cuentas — reduce la competencia ilegal o desleal.
- Empoderamiento — permite que las comunidades accedan a mercados, créditos y sistemas de trazabilidad.
- Participación — convierte los datos en un recurso compartido, en lugar de un instrumento de control de arriba hacia abajo.
Joan Ramos, pescador artesanal peruano de pota, hizo historia al convertirse en el primer armador de una embarcación de pequeña escala registrado ante la Organización Regional de Ordenación Pesquera del Pacífico Sur (OROP–PS), obteniendo así el derecho de pescar legalmente en altamar. Hoy es un firme defensor de la transparencia pesquera y anima a otros a seguir su ejemplo. Al adoptar la transparencia, los pescadores pueden acceder a nuevas oportunidades de negocio, garantizar el cumplimiento normativo y contribuir a pesquerías más sostenibles.
Pero la transparencia solo es significativa si funciona en ambas direcciones. Para que los pescadores adopten el monitoreo y la entrega de información, es necesario que reciban datos a cambio, en formatos que puedan comprender y utilizar para mejorar sus medios de vida.
Hoy, aproximadamente el 53 por ciento de las 3.400 embarcaciones formalizadas ya cuentan con transpondedores VMS. Las nuevas regulaciones han ampliado la lista de proveedores satelitales autorizados y han introducido recientemente un dispositivo Tipo D diseñado específicamente para embarcaciones artesanales, reduciendo así los costos y las barreras técnicas.
A medida que Perú profundiza su compromiso con la transparencia y la sostenibilidad, la equidad se sitúa en el corazón de su sector pesquero. La visibilidad por sí sola no garantiza justicia y el éxito de las nuevas regulaciones dependerá de qué tan bien integren las voces y necesidades de los pescadores.
Para Global Fishing Watch, el camino hacia adelante consiste en apoyar tanto a los gobiernos como a las comunidades: utilizar datos abiertos para gestionar y monitorear las zonas de pesca, rastrear flotas extranjeras y fortalecer capacidades locales, de modo que cada embarcación —grande o pequeña— pueda ser parte de un futuro oceánico transparente y sostenible.
Experto relacionado
Director de Iniciativas de Programa, Programas Globales