El auge del petróleo en alta mar está alimentando una crisis climática en el océano
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Un nuevo análisis satelital revela una contaminación generalizada de las operaciones petroleras marinas que amenaza al océano y al clima
Un repunte en las operaciones de petróleo y gas en alta mar está dejando un rastro de contaminación en los océanos del mundo, según un nuevo informe de la organización de vigilancia ambiental SkyTruth.
El informe, titulado Revelando los costos ambientales del petróleo mar adentro: emisiones de gases de efecto invernadero, derrames de petróleo y liberación de gas, publicado hoy como parte del Proyecto Open Ocean en colaboración con Global Fishing Watch, ofrece el conjunto de datos públicos más completo hasta la fecha sobre la infraestructura petrolera marina. Sus hallazgos llegan en un momento en que casi tres cuartas partes de la nueva producción de petróleo se realiza en el mar, a menudo fuera del alcance de una regulación efectiva. Basado en más de un año de imágenes satelitales, el análisis expone extensos y recurrentes derrames de petróleo, liberación de metano y emisiones de gases de efecto invernadero tanto de plataformas convencionales como de las cada vez más comunes unidades flotantes de producción, almacenamiento y descarga (FPSO, por sus siglas en inglés), alertando sobre el creciente costo ambiental de la industria petrolera marina y sus impactos a largo plazo en el clima.
“A pesar de la urgente crisis climática, la producción de petróleo en el mar continúa expandiéndose en todo el mundo, a menudo con escaso escrutinio público”, dijo Christian Thomas, ingeniero geoespacial de SkyTruth y coautor del informe. “Al hacer que estos datos críticos estén disponibles públicamente, buscamos empoderar a comunidades, reguladores y organizaciones de la sociedad civil con la información necesaria para responsabilizar a los contaminadores y garantizar la protección marina”.
Derrames crónicos, daños profundos
Al aprovechar imágenes satelitales del período comprendido entre junio de 2023 y octubre de 2024, el informe de SkyTruth reveló al menos 216.000 galones de petróleo (más de 5.000 barriles) flotando cerca de infraestructura marina, muchos provenientes de FPSOs. De hecho, aunque las FPSOs representan solo una pequeña fracción de la infraestructura petrolera marina, el informe encontró que fueron responsables de cuatro de los diez peores casos a nivel mundial.
A diferencia de las plataformas fijas cercanas a la costa, las FPSOs suelen ser buques tanqueros reacondicionados que operan en aguas profundas. Al provenir de embarcaciones envejecidas, representan serios riesgos para los trabajadores, las comunidades locales y el medio ambiente. Además, su ubicación remota y movilidad las hacen más difíciles de monitorear y de responsabilizar.
El informe va aún más allá, destacando el impacto desigual de la contaminación en los ecosistemas marinos y las comunidades de países costeros de ingresos bajos y medianos. África Occidental, una región donde se concentra gran parte de la infraestructura petrolera marina más contaminante, ocupa un lugar destacado en el informe, con cinco de los diez sitios más contaminantes detectados en Nigeria. Otros países incluidos entre los más afectados por la contaminación marina son Angola, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Noruega.
Según SkyTruth, la distribución desigual de la contaminación causada por la industria petrolera en alta mar refuerza los problemas de justicia ambiental, ya que muchos países costeros de ingresos bajos y medianos carecen de la capacidad regulatoria o de vigilancia para monitorear las operaciones petroleras o enfrentar a las empresas internacionales del sector.
Liberación y transporte: los emisores silenciosos
Más allá de los derrames, el informe también resalta la liberación de metano como una gran amenaza ambiental, señalando que en 2023 se liberaron en el mar más de 23 mil millones de metros cúbicos de gas natural, generando unas 60 millones de toneladas métricas de CO₂. Esta liberación a menudo se descarta como una necesidad operativa o como consecuencia de infraestructura insuficiente. Pero SkyTruth advierte que su impacto climático está lejos de ser despreciable, especialmente cuando se repite diariamente en miles de sitios marinos y se combina con las emisiones de los petroleros y buques de suministro que dan servicio a estas instalaciones. De hecho, el informe señala que el tráfico marítimo hacia instalaciones petroleras marinas generó al menos 9 millones de toneladas métricas de CO₂ en 2023, una huella de carbono mayor que la de muchos países pequeños.
Levantando el velo
Hasta hace poco, gran parte de esta actividad marina transcurría en la sombra. Los esfuerzos por proteger el océano han estado limitados por la falta de información confiable y en tiempo real. Al mismo tiempo, muchos gobiernos carecían severamente de las herramientas o la capacidad para rastrear dónde faenan sus embarcaciones, qué capturan o para monitorear la actividad humana en el mar.
Sin embargo, según David Kroodsma, director científico de Global Fishing Watch, el trabajo de SkyTruth y el Proyecto Open Ocean están contribuyendo a inaugurar una nueva era de transparencia gracias a los datos abiertos y a las tecnologías avanzadas de monitoreo.
“Durante décadas, la industria petrolera marina ha operado sin una comprensión de su huella ambiental”, afirma Kroodsma, cuyo estudio piloto con socios de investigación ayudó recientemente a mapear y estimar las emisiones de todos los buques industriales que operan en el océano. “Gracias a las revoluciones en datos satelitales e inteligencia artificial, ya no estamos a oscuras sobre lo que ocurre en el mar: podemos monitorear y abordar la contaminación de la industria de los combustibles fósiles. Esta transparencia permitirá proteger mejor el océano y a todos los que dependen de él”.